Trump declara la guerra comercial y sume a la economía mundial en la incertidumbre
Los socios comerciales de Estados Unidos amenazaron este jueves con responder a la andanada de aranceles anunciada en la víspera por el presidente estadounidense, Donald Trump, pero dejaron la puerta abierta al diálogo.
Tras los anuncios del mandatario republicano, presentados como una "declaración de independencia económica" para impulsar una "edad de oro" en Estados Unidos, los mercados financieros acusaron el golpe: en Asia, la Bolsa de Tokio cayó cerca de un 3% al cierre y en Europa, Fráncfort abrió con pérdidas de 2,45%; París, del 2,15% y Londres, del 1,44%.
"Durante décadas, nuestro país ha sido saqueado, violado y devastado por naciones cercanas y lejanas, aliadas y enemigas por igual", señaló Trump el miércoles por la noche en la rosaleda de la Casa Blanca antes de mostrar una lista de los socios comerciales que sanciona.
La ofensiva proteccionista, sin parangón desde los años 1930, consiste en una tarifa aduanera mínima del 10% para todas las importaciones y recargos selectivos para ciertos países.
La factura es astronómica para China: sus productos serán gravados con un 34%, que se suma al 20% que le impuso en febrero. Y para la Unión Europea (UE), a la que reservó 20% adicional.
Las tarifas anunciadas por Trump serán del 24% para Japón, el 26% para India, 31% para Suiza y 46% para Vietnam, donde la bolsa de Hanói caía más del 6%.
Varias economías latinoamericanas figuran en la lista: Brasil, Colombia, Argentina, Chile, Perú, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Honduras y El Salvador. Pero aplicará el 10% a las importaciones de estos orígenes, es decir la tasa mínima. La excepción es Nicaragua, con el 18%.
El gravamen universal del 10% entrará en vigor el 5 de abril a las 04H01 GMT y los más altos, el 9 de abril a la misma hora.
- "Solución negociada" -
Las reacciones oscilan entre llamados al diálogo y amenazas de represalias, pero de momento nadie anunció ninguna respuesta concreta.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, consideró que los aranceles constituyen un "duro golpe a la economía mundial" y pidió diálogo, aunque dijo que la UE está "preparada para responder".
Alemania declaró este jueves que apoya a la Unión Europea en su búsqueda de una "solución negociada" con Washington, y París afirmó que, en la eventual respuesta europea que se está negociando, prevé "atacar los servicios digitales".
El Reino Unido, que está negociando un tratado comercial bilateral, salió relativamente indemne, afectado únicamente por el arancel universal del 10%. Aún así, el primer ministro Keir Starmer admitió este jueves que la medida tendrá "un impacto" en la economía británica.
Mientras que algunos países llamaron a la contención y al diálogo para evitar una escalada, otros criticaron abiertamente la política estadounidense.
El gobierno japonés consideró que Estados Unidos podría haber infringido las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y su acuerdo bilateral, y Australia denunció unas medidas que "no son el acto de un amigo".
Para Maurice Obstfeld, economista del Instituto Peterson de Economía Internacional (PIIE), estos impuestos son "una declaración de guerra a la economía mundial" y resultarán "absolutamente aplastantes".
Estos recargos están calculados para reflejar también las llamadas barreras no arancelarias que estos países imponen a la entrada de productos estadounidenses, por ejemplo las regulaciones sanitarias y los estándares ambientales.
Algunos bienes como el cobre, los productos farmacéuticos, los semiconductores, la madera, el oro, la energía y "ciertos minerales" no están sujetos a los aranceles anunciados el miércoles, según una nota de la Casa Blanca.
- ¿Y los vecinos? -
Ni México ni Canadá, los socios de Estados Unidos en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (T-MEC), figuran en la lista.
"En este momento, Canadá y México siguen sujetos a la emergencia nacional relacionada con el fentanilo y la migración (...) no al nuevo" régimen, declaró a periodistas un funcionario de la Casa Blanca. Esto implica aranceles del 25% (10% para los hidrocarburos canadienses) salvo para los productos contemplados en el T-MEC.
Otros países como Cuba, Bielorrusia, Corea del Norte o Rusia tampoco figuran en la lista porque están sometidos a sanciones que merman las relaciones comerciales.
Trump ve los gravámenes casi como una varita mágica capaz de reindustrializar el país, reequilibrar la balanza comercial y eliminar el déficit fiscal.
Desde que en enero regresó a la Casa Blanca, ha aumentado las tarifas no solo a sus vecinos y a China, sino al acero y el aluminio independientemente de su origen.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, prometió "luchar" con "contramedidas".
Pero el secretario del Tesoro, Scott Bessent, desaconseja tomar represalias para evitar "una escalada".
"Si se quejan, si quieren un arancel cero, entonces fabriquen su producto aquí mismo, en Estados Unidos", zanjó Trump.
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